Un comentario en un blog



Yo suelo leer muchos blogs, sobre todo almerienses. Me gusta saber lo que se va “cociendo” por aquí. Me entreteniene, me despeja, y me suelo enterar de espectáculos, libros, congresos, presentaciones y diversos actos culturales que tienen que ver con Almería. Hoy, mirando entre los blogs ubicados en la comunidad de “El País”, me ha sorprendido ver que en uno hablaban de “Enigmas y Leyendas de Almería”. No conozco al autor, aunque me gustaría saludarlo, pero aquí, espero que con su permiso, reproduzco el artículo en cuestión:

Desde muy pequeño me han atraído estos temas: enigmas, leyendas, cuentos populares, y demás historias sobretodo de Almería. La que más me contaba cosas era mi tía Aurelia, la hermana mayor de mi madre. Se quedó viuda muy joven y justo en el momento de mi nacimiento, por eso lo de mi nombre en honor a mi tío Joaquín que era policía municipal. Ella se quedó sola y debió pasar por una depresión ya que se vino a vivir con nosotros durante años. Mi tía Aurelia se puede decir que fue mi segunda madre.

Allí estaban ellas, Pin y Pon con su Citroen 2 cv de la época que luego fue evolucionando hasta el BMW. Y en todas las fotos podéis ver a Pin (mi madre), a Pon (su hermana) y el renacuajo rubiales comiendo pan y tomate con la ropa del cole. Al llegar a casa por la tarde después del cole era muy frecuente que mi madre se fuera a echar una mano a mi padre en el trabajo, y mi tía se quedara con nosotros y nos “alistara”. Durante el ritual diario de la ducha, la merienda, el pijama, la cena,.. mi tía siempre nos contaba historias dependiendo del humor que estuviera ella o nosotros o más bien ella o yo. Si yo estaba insoportable, hecho un cafre, que no hacía caso a nada, ya empezaba con la historia del “sacamantecas”, “el tío del saco”, los demonios, y demás seres e historias que recuerdo vagamente pero que sinceramente hacían que entrara en vereda. Había otras tardes que ella estaba parlanchina, y yo mega-preguntón (ya sabéis esa edad del por qué y de todo lo quiero saber). Eso sí, sobre sexo ni se me ocurría preguntar. Tema muy tabú siempre en mi casa, y para colmo, yo el pequeño que ya apuntaba maneras con ser distinto, siempre calladito y con escuchando todo. Así que me dedicaba a preguntarle sobre las historias y cuentos que ella sabía.

El sacamantecas, era la que más me gustaba y me aterrorizaba. El hombre que raptaba niños para curar utilizar su sangre y “mantecas” para curar la tuberculosis. Historias sobre luces rojas en los pueblos, y sobre fuegos salidos de la nada en los cortijos que quemaban aperos, campos, e incluso personas.

El nacimiento de San Valentín en Almería al igual que la tradición de ser patrón de los enamorados. No solo me decía lo del nacimiento del santo, si no que también de Walt Disney en Mojácar, cada vez que me ponía la TV para ver los dibujos animados. No era demasiado beata ahora que lo pienso, más bien nada. Nunca le vi pisar Iglesia salvo en celebraciones. A pesar de ello, si había leyenda o enigma relacionado, allí que estaba ella para contarme, por ejemplo, las historias sobre los “lignum crucis” (trozos la cruz de J.C.) de Almería en dos iglesias de la provincia.

Ya siendo adolescente, fue en el colegio cuando me impresionó la última. Que John Lennon había escrito durante su estancia en Almería para rodar una película, la letra de “Strawberry fields” en el W.C. del Cortijo de Sta. Isabel.

Mi tita, que falleció mientras yo estaba fuera de España, siempre la he considerado mi ángel de la guarda. Siempre la noto cerca, siempre la noto contándome las historias. Y sorpresa la mía, que un día haciendo compras de turista por la provincia con Ana, me doy de bruces con un libro que recogía todas estos enigmas y leyendas. Anita me lo regaló. ¡Qué ilusión me hizo! ¡Qué ilusión me hace tenerlo! Qué bien que se hayan recogido todas estas historias que para mi sorpresa muchas de ellas son reales como la del sacamantecas, los fuegos, la sospecha casi realidad del nacimiento de W. Disney en Mojácar, las luces y la visita y escritura de la famosa canción del Beattle.

Este texto está sacado de un blog llamado “¿Por qué callarse?”, y lo puedes ver aquí. Lo escriben Quino y Ana, a quienes espero saludar, aunque sea por email, si leen esto.